La exploración española comenzó en 1531 con la expedición de Nuño Beltrán de Guzmán. En las siguientes décadas, especialmente bajo el mando de Francisco de Ibarra, se fundaron asentamientos más adentro del territorio y aún más al norte de la ciudad de Zacatecas, cuando fueron descubiertos yacimientos de plata. Ibarra nombró esa nueva área como Nueva Vizcaya Vizcaya (noreste de España). La Nueva Vizcaya incluyó los modernos estados mexicanos de Chihuahua y Durango, así como ciertas áreas del oriente de Sonora y Sinaloa, y el suroeste de Coahuila.5 La región cayó bajo la jurisdicción judicial de laReal Audiencia de Guadalajara, así como su administración. En 1552 el capitán Ginés Vázquez del Mercado descubrió uno de los yacimientos de hierro más ricos del mundo. Además de este descubrimiento, la región también era famosa por las riquezas de sus minas. Muestra de esto, son las minas que le pertenecían al Conde del Valle de Súchil. En las siguientes décadas los franciscanos, seguidos de los jesuitas, comenzaron la evangelización de Nueva Vizcaya, asentando los cimientos de una gran diócesis. Las poblaciones Nombre de Dios, Peñol (Peñón Blanco), San Juan Bautista del Río, Analco, Indé, Topia, La Sauceda, Cuencamé y Mezquital surgieron del trabajo evangelizador de la orden franciscana. Mapimi, Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Guanacevi, Santa Maria del Oro, Tamazula, Cerro Gordo (Villa Ocampo), San Juan de Bocas (Villa Hidalgo) y otros dos núcleos que eran originalmente franciscanos, La Sauceda y Cuencame, fueron fundados por religiosos de la Sociedad de Jesús tras invitación del gobernador Rodrigo del Río de Lossa.
Como parte de las Reformas borbónicas, en 1777 las provincia del norte del Virreinato fueron organizadas en la Comandancia General de las Provincias Internas, la cual fue una entidad autónoma del Virreinato en cuestiones militares y administrativas, pero apoyada financieramente por el mismo.
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