jueves, 19 de noviembre de 2015

Leyendas



La monja de luna de la Catedral de Durango
Narra que todas las noches del plenilunio se ve la silueta de una monja vestida de blanco que en el campanario de la torre izquierda de la catedral de Durango, de rodillas contempla el occidente implorando por el retorno de su amado.



El alacrán de la cárcel de Durango

Después de advertir las autoridades y los reos que las circunstancias se habían presentado más de una docena de casos, no quedaba duda, aquel calabozo dejó de llamarse San Juan para recibir el nombre de “La mazmorra de la muerte” o “Calabozo de la muerte”. Así cada vez que se encerraba a un infeliz allí, al siguiente día el carcelero se presentaba acompañado de dos camilleros para sacar el muerto. Les agradaba haber encontrado un recurso para deshacerse de los indeseables, sin practicar el asesinato directo hasta que se encontraron con un valiente llamado Juan

Los subterráneos de la Catedral

La ciudad de Durango es rica en tradición, tiene muchas leyendas y relatos uno de esos relatos son subterráneos que a decir de muchos durangueños son túneles que cruzan el centro de la ciudad de este a oeste y de norte a sur.

Existen muchas personas que aseguran conocer la entrada o alguna entrada, otros dicen haber dado con alguno de los túneles por accidente o en la remodelación de alguna casa antigua, pero les dio mucho miedo penetrar al interior del mismo y prefirieron taparlo de nuevo y callar para siempre.

El diablo en Semana Santa

La tarde del Viernes Santo, la muchacha salió de su casa dispuesta a pasarla bien, a disfrutar del momento bailando mucho y se dirigió a la discoteca Cyclons, centro social distinguido y exclusivo donde se daban punto de cita lo más selecto de la sociedad juvenil duranguenses, bailaron lambada, baile de moda, con tanto frenesí y perfección que parecía una orgía que a cada momento vibraba más por el calor y el impulso desenfrenado del sexo. Fue tanto y tan excitante el baile, que todas las parejas del salón hicieron rueda en torno a los danzantes…

El puente que construyó el diablo

El albañil le contesto: …No cumpliste con lo tratado, porque faltó de pegar una piedra, en el preciso momento que el maestro, dándose unos golpes con las palmas de la mano en los lados del pantalón para simular el aleteo de un gallo.





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